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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Historia del caucho


El caucho nace en el centro y sur de América y ha sido recolectado durante muchos años, las civilizaciones que habitan estas regiones lo utilizaban en demasía; estos individuos jugaban juegos de pelota en donde las mismas se confeccionaban con caucho.

Tan bien hechas estaban que los conquistadores españoles se asombraron por la capacidad de los saltos que lograban y se preguntaban si las pelotas podían llegar a estar encantadas por espíritus malignos. Los mayas confeccionaban zapatos de caucho sumergiendo sus pies en una mezcla de látex; el caucho también fue empleado en otros contextos tales como acolchado para los mangos de instrumentos, tiras para poder sostener instrumentos metálicos y de piedra, etc.

Ya que los antiguos habitantes no contaban con la vulcanización, ellos se encargaron de desarrollar técnicas y métodos orgánicos para poder tratar el caucho, mezclando látex crudo con jugos y savias de otras plantas. En países como Brasil, los indígenas coagulaban látex sumergiéndolo en una rueda de paletas hechas en madera que giraban en medio del humo que era producido por la utilización de una hoguera, repitiendo las inmersiones, obtenían una perfecta bola de caucho ahumado; también aplicaron el uso del caucho para confeccionar telas hidrófugas.

Una vieja leyenda cuenta que el primer europeo en volver a Portugal desde Brasil con muestras de tela de caucho, logró tal impacto en la gente por la calidad del elemento que fue juzgado por brujería. Cuando el primer pedazo de caucho arribó a Inglaterra, se observó que el material servía también para borrar fragmentos de escritos de lápiz sobre los papeles, ése fue el origen del nombre “rubber” para la primera goma de borrar que hasta el día de hoy conocemos, con las mismas aplicaciones.

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